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Fiestas de San Froilán en León: programa, lo mejor e historia

Fiestas de San Froilán en León

Las Fiestas de San Froilán en León son, junto a la Semana Santa, las más tradicionales de la ciudad. Sus orígenes los encontramos en la Edad Media, hoy se celebran todos los años entre octubre y septiembre, y en ellas se aúnan tradición, folclore y gastronomía.

Programa completo de las Fiestas de San Froilán 2020 en León

El programa aún no está disponible. Actualizaremos este apartado en cuanto lo esté.

Lo imprescindible de las Fiestas de San Froilán en León

De entre todos los actos folclóricos, musicales y gastronómicos que tienen lugar a lo largo de los 10 días de las Fiestas de San Froilán, hay varios imprescindibles, bien por su alto valor histórico y cultura, bien por el puro disfrute que suponen. Son los siguientes.

NOTA: todas las fechas indicadas corresponden a 2019. En cuanto estén disponibles las de 2020 para cada evento se actualizarán en el texto.

Las Cantaderas

Es uno de los eventos más importantes de toda la festividad. Se celebra en el incomparable marco del Claustro de la Catedral de León, el domingo anterior al día de San Froilán, y reproduce el acto tradicional de ofrenda por parte del pueblo de León al Cabildo Catredalicio en agradecimiento por la victoria del Rey Ramiro I contra Abderramán II en la batalla de Clavijo.

El origen del acto lo encontramos hace siglos, en los tiempos de la ocupación musulmana de la península, cuando los reyes cristianos estaban obligados a cumplir con el tributo de las cien doncellas; debían entregar a los califas musulmanes 100 mujeres para no ser atacados. De ese total, León aportaba una parte, procedentes de las parroquias de San Marcelo, San Martín, Santa Ana y Santa María del Mercado.

Pero entonces en el Reino de León ocurrió algo terrible. Según la leyenda, un año las doncellas que iban a ser entregadas por el rey Ramiro I decidieron cortarse una mano para evitar su entrega a los musulmanes. Ante esta demostración de arrojo, el rey decidió negar para siempre el tributo y enfrentarse a Abderramán II, a quien derrotó, supuestamente con la ayuda del mismísimo Santiago, en la que actualmente conocemos como batalla de Clavijo.

Las Cantaderas
Las Cantaderas en las Fiestas de San Froilán de León

Fue una gran victoria, ante la que pueblo y autoridades decidieron dar gracias realizando una ofrenda al colegio de clérigos de la Catedral, que se convirtió en tradición.

El acto en sí de Las Cantaderas al que se puede asistir en el marco de San Froilán consiste en una «romería» de gente, comandada por las cantaderas, ataviadas con trajes típicos, acompañadas de música tradicional y pendones, que portan las ofrendas hasta la Catedral y realizan bailes igualmente tradicionales.

Después de los bailes, tiene lugar el debate del «foro y oferta» entre autoridades civiles y eclesiásticas, durante el que tirando de ingenio ambas partes despliegan sus argumentos, sin llegar nunca a un acuerdo, sobre si la ofrenda realmente es una obligación del Consistorio para con el Cabildo o si se trata de una gracia concedida por la ciudad (el Cabildo defiende que lo primero y el Consistorio lo segundo).

Desfile de pendones leoneses

El mismo domingo antes de San Froilán, por la mañana, también tiene lugar otro de los actos más típicos de la festividad, el desfile de los pendones leoneses. Más de 280 venidos desde todas las partes de la provincia , y acompañados por pequeñas bandas tradicionales de cada pueblo, son portados por las calles de León (salen de San Marcos y van hasta la Plaza Mayor de la ciudad).

Pero un momento, si no eres de León te estarás preguntando que son eso de los Pendones: básicamente se tratan de grandes estandartes que representan a los concejos del viejo reino de León (aunque en muchos casos son más recientes, de localidades que los han ido incorporando a su folclore en los últimos años).

Están compuestos por un mástil, de entre 10 y 15 metros de alto y unos 50 kilos de peso, que van llevando por turnos los diferentes pendoneros y pendoneras de cada pueblo que asisten a la fiesta, mediante un cinturón al que va anclado el pendón.

A cada mástil va sujeta una gran «bandera» con el símbolo y colores representativos de cada localidad, coronados por una pequeña cruz, la capelina (la tela que une el mástil con la bandera y la cruz) y uno, dos o más cordones que sujetan terceros para estabilizar el pendón, conocidos como remos.

Carros engalanados

Cerrando el círculo de lo más tradicional de la festividad de San Froilán en León ciudad, y también el mismo domingo del último fin de semana de septiembre, nos encontramos con el paseo y concurso de Carros engalanados.

El evento congrega a unos 50 carros antiguos, provenientes de diferentes partes de la provincia, tirados por parejas de vacas, caballos, burros y bueyes y adornados con sus mejores galas para rememorar la antigua tradición de ir en romería a la Virgen del Camino.

Carros engalanados León
Carro engalanado

Toda la comitiva de carros, que parte desde la Carretera de los Cubos hasta la Plaza del Grano, participan en un concurso y al finalizarla, en la misma plaza, se desvela al carro ganador del año (por su originalidad y belleza en la decoración) y las mejores parejas de animales.

Romería de San Froilán

El 5 octubre, el día en sí de la festividad de San Froilán, tiene lugar la Romería de San Froilán, en la localidad vecina de La Virgen del Camino (situada a unos pocos kilómetros de León capital). Es uno de los actos más esperados, la romería más importante de la provincia que congrega a unos 60.000 romeros y declarada de Interés Turístico Regional y Provincial.

Durante la misma, personas provenientes de todos los rincones de la provincia, y también de otras partes de España, llevan en procesión la imagen de San Froilán desde León hasta la Basílica de la Virgen del Camino. Una vez allí, los romeros cumplen con la tradición de tirarle de la nariz al Santo situado en la Puerta de San Froilán de la basílica y besar el Manto de La Virgen del Camino.

Además de la romería, también se monta un gran mercado que merece mucho la pena visitar; está lleno de puestos de toda clase, muchos de productos típicos de León como morcilla, castañas, miel o vinos

Mercado de las Tres Culturas

Muy interesante también es el Mercado medieval de las Tres Culturas. Suele arrancar unos días antes del día de San Froilán y se ubica en una zona muy bonita de León, en las inmediaciones del Parque del Cid y San Isidoro.

Reúne a unos 250 puestos de artesanos y productos gastronómicos, entre otros, y a través de diversas actividades que se van sucediendo, como puede ser la cetrería, música, teatro de calle o espectáculos de magia, unido a la caracterización del entorno y los participantes, se intentan reproducir los «tres ambientes» de las tres culturas que convivieron en León durante el medievo: la cristiana, la musulmana y la judía.

Festival Celta Internacional

Ya van trece ediciones del Festival Celta Internacional Reino de León, un evento musical centrado en música celta, que se celebra durante tres días (el primer fin de semana de octubre) y que cada año congrega a más asistentes (en la última edición unas 15.000 personas).

Cada uno de los días del festival, sobre las 22:00 horas en la Plaza de Regla, tiene lugar un concierto gratuito de grupos de estilo celta y folk, de más o menos renombre y llegados de diferentes lugares como Asturias, Galicia o Escocia.

Historia de las Fiestas de San Froilán en León

Aunque hay mucha gente que piensa que las fiestas de San Froilán se celebran en León porque dicho santo es el patrón de la ciudad, no es así (el patrón es San Marcelo). Cabe preguntarse entonces las verdaderas razones de la festividad, y quién fue San Froilán.

A pesar de que no es mucha la biografía disponible, sabemos que Froilán nació en Lugo en el año 833 y que a la edad de 18 años se ordenó sacerdote. Pero al poco tiempo entra en crisis, y decide hacerse ermitaño.

San Froilán
San Froilán

Al parecer durante años permanece aislado del mundo en una gruta de Vega de Valcarce, estallando en paralelo las revueltas mozárabes y momento en el que Froilán decide dejar ese encierro y comienza a hacerse famoso. Tanto que Alfonso III de Oviedo lo convoca con un objetivo claro: repoblar toda la zona sur del reino astur-leonés, que tenía como frontera natural el río Duero, y evangelizar las tierras que se iban recuperando de la ocupación musulmana.

¿Y cómo llevar a término tan magna tarea? Montando monasterios, instituciones que proporcionarían recursos y seguridad a los nuevos pobladores.

Froilán se pone manos a la obra. Empieza a recorrer los territorios del reino extendiendo la palabra de Dios (hay constancia de que pasa por León, Lugo, Zamora, Asturias y hasta Cantabria), y llega a fundar dos grandes monasterios cerca de Zamora.

A estas alturas el hoy santo ya era extremadamente conocido y querido, tanto que a la muerte del Obispo de León monseñor Vicente en el año 900, el propio pueblo pide al Rey que nombre a Froilán como nuevo Obispo.

Accede y el 19 de mayo del año 900 es designado nuevo Obispo de la Iglesia de León, y desde entonces se convierte en su patrón; es decir, que el 5 de octubre lo que se celebra en León es en memoria del patrón de la diócesis de la ciudad, no del de la ciudad en sí.

Tan sólo cinco años después del nombramiento, Froilán fallece, y es enterrado en la Catedral de León, en un lujoso sepulcro construido para sí mismo por Alfonso III de Asturias (hoy los restos descansan en un arca de plata situada en el altar mayor del edificio).

Desde entonces fue muy venerado por la ciudad de León, y finalmente es canonizado por el Papa Urbano II en el siglo XII.

San Froilán y el Lobo

Es muy habitual encontrar representaciones de San Froilán acompañado por un lobo, ante lo que cabe preguntarse por qué un santo iba a tener de compañero este tipo de animal.

Nunca lo sabremos seguro, pero la leyenda más aceptada cuenta que un día estaba Froilán enfrascado en sus rezos y oraciones, cuando hizo acto de presencia un lobo hambriento que vio en el asno de este un suculento festín

Así que se lanzó sobre la pobre bestia de carga y comenzó a devorarla, momento en el que el Santo salió de su ensimismamiento y lo miró fijamente y comenzó a hablarle de amor y paz, dejando al lobo temeroso.

Con sus palabras, San Froilán consiguió quitar el miedo que el lobo tenía al hombre y el fuego, y lo tomó a su servicio para que le llevara las alforjas por sus viajes de peregrinación. Y así lo hizo el animal, que desde entonces le acompañó con las alforjas acuestas y caminando siempre arrimado a su pierna derecha.

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